martes, 6 de octubre de 2009

Una colección de fotos viejas . . .

Esta fue en enero de 1990. El día de año nuevo viajamos de Washington a Nueva York y de Nueva York a Buenos Aires con una parada en Rio. En el vuelo de Washington a NY fuimos, no sé por qué, en un vuelo en el que solamente iban los miembros del equipo de Hokey de Los Angeles, The Kings, y nosotros. Aproveché la oportunidad para pedirle a Wayne Gretzky su autógrafo.

En la parada en Rio vi que la comida estuvo afuera en el sol toda la hora que estuvimos esperando pero olvidé decirle nada a Denise. Para cuando llegamos a Buenos Aires, la pobre estaba con un vómito horrendo que se pasó dos días en cama.

Cuando se sintió mejor salimos a recorrer la ciudad y sus alrededores.


En algún momento, en medio de mis actividades, tomamos una mañana para dar un paseo en lancha por el Delta del Paraná. Recuerdo que fuimos a Tigre, donde tomamos la lancha. La pasamos muy bien con unas familias puertorriqueñas que se quejaban todo el tiempo que en Argentina no comen arroz como ellos y los cubanos.
Camila acababa de cumplir un año de edad. Volamos a Ciudad de México donde vivía mi hermana Adriana. Con la mala suerte que su maleta no llegó y tuvimos que comprarle ropa nueva.
Después de un viaje a República Dominicana, llegamos de regreso a Puerto Rico donde compartimos un cuarto con Mark Driskill. No recuerdo por qué decidimos hacer ese arreglo. Denise tiene familia en Puerto Rico y los visitamos. Mark tomó esta foto.
Esta foto ha de haber sido en enero del 92 o el 93. Yo estaba en Austria, me parece, y tenía unas reuniones de trabajo en Madrid. Denise consiguió un boleto a buen precio y nos encontramos en Madrid. Rafael Calonge nos llevó con él a Valencia porque tenía unas reuniones. Conocimos el colegio adventista en Sagunto y comimos paella en Valencia.

Sermón de Veruschka

"Jesus esta en tu Barca" -1 from Iglesia de Indio on Vimeo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Días de sobrecogimiento

Hará ya unos cuatro años que mi compadre Ramón produce una columna semanal para una institución de salud. La columna aparece bajo la firma del presidente de la misma. A mi me toca producir una versión en español de esa columna. Es una versión porque no se trata de una traducción literal. Ambos son tan amables conmigo que me dan libertad para aportar mi granito de arena. La meditación de esta semana me pareció apropiada para incluirla en este blog. Espero sea del gusto de quien la lea:

Los días sagrados de los miembros de la fe judía empezaron el viernes por la noche. “Rosh Hashanah”, el año nuevo judío, es el inicio de 10 días de arrepentimiento. Culminan con el más santo de los días del calendario judío: Yom Kippur, o “Día de Expiación”.

Estos son días de sobrecogimiento. Estos son días de reflexión y oración, lo mismo que opulentas tradiciones y festividades. Estos días proveen la oportunidad para repasar el año que ha terminado —y reconciliar los errores que se hayan hecho durante el mismo— y proveen esperanza para el año que empieza.

Al mismo tiempo que es una ocasión para la oración y la reflexión en la sinagoga, las tradiciones que se cuelan en la vida más allá de la sinagoga son fascinantes (y deliciosas). Entre las mismas se encuentran las reuniones familiares para señalar el cambio de un año a otro y las manzanas bañadas en miel y compartidas como un símbolo de la dulzura de la vida. Otra tradición requiere que los reunidos coman una fruta nueva —generalmente una granada— y repitan la oración llamada “el
Shehecheyanu”: “Bendito seas, Señor nuestro Dios, Regente del Universo, por mantenernos con vida y preservarnos y permitirnos vivir este día”.

El enfoque de la celebración tiene que ver con arrepentimiento y renovación. A través de una evaluación honesta de los eventos de los doce meses anteriores el pueblo se reúne ante Dios —buscando su misericordia y su bendición continua. No importa cual sea la actividad, el propósito es el mismo: apreciar y comprender mejor la gran misericordia y los propósitos de Dios.

Me inspira otra de las grandes oraciones que han moldeado esta antiquísima fe. Se llama el “Avienu Maleinu”, que en hebreo
significa: “Padre nuestro, Rey nuestro”. La oración es cantada a una voz por la congregación. La última estrofa dice: “Padre nuestro, Rey nuestro, agrácianos y respóndenos porque no tenemos acciones (para pedir a cambio de ellas); haz con nosotros caridad y bondad”.

lunes, 14 de septiembre de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

Queda prohibido

No tengo idea quien será el autor de esta composición. Me refiero al marco con la chica siendo abrazada a la izquierda, no al poema de Neruda. Buscando su autor encontré la imagen en varios blogs. Me gustó tanto el mensaje como la imagen, por eso la he incluido. De los poetas latinoamericanos Neruda es, sin lugar a dudas, uno de mis favoritos.