lunes, 5 de septiembre de 2011

May a good vision catch me

May a good vision catch me
May a benevolent vision take hold of me, and move me
May a deep and full vision come over me, and burst open around me
May a luminous vision inform me, enfold me.
May I awaken into the story that surrounds,
May I awaken into the beautiful story.
May the wondrous story find me;
May the wildness that makes beauty arise between two lovers arise beautifully between my body and the body of this land, between my flesh and the flesh of this earth,
here and now,
on this day
May I taste something sacred.
—David Abram

jueves, 28 de julio de 2011

Nocturno en el que nada se oye

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
—Xavier Villaurrutia

Non Omnis Moriar

¡No moriré del todo, amiga mía!
De mi ondulante espíritu disperso,
algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.

¡No moriré del todo! Cuando herido
caiga a los golpes del dolor humano,
ligera tú, del campo entenebrido
levantarás al moribundo hermano.

Tal vez entonces por la boca inerme
que muda aspira la infinita calma,
oigas la voz de todo lo que duerme
con los ojos abiertos de mi alma!

Hondos recuerdos de fugaces días,
ternezas tristes que suspiran solas;
pálidas, enfermizas alegrías
sollozando al compás de las violas...

Todo lo que medroso oculta el hombre
se escapará, vibrante, del poeta,
en áureo ritmo de oración secreta
que invoque en cada cláusula tu nombre.

Y acaso adviertas que de modo extraño
suenan mis versos en tu oído atento,
y en el cristal, que con mi soplo empaño,
mires aparecer mi pensamiento.

Al ver entonces lo que yo soñaba,
dirás de mi errabunda poesía:
era triste, vulgar lo que cantaba...
mas, ¡qué canción tan bella la que oía!

Y porque alzo en tu recuerdo notas
del coro universal, vívido y almo;
y porque brillan lágrimas ignotas
en el amargo cáliz de mi salmo;

porque existe la Santa Poesía
y en ella irradias tú, mientras disperso
átomo de mi ser esconda el verso,
¡no moriré del todo, amada mía!
—Manuel Gutiérrez Nájera

Todo es temor, amor

Todo es temor, amor, todo es recelos,
pues ¿cómo puede ser el amor gloria,
si está siempre luchando la memoria
con tantos sobresaltos y desvelos?

Estas penas del alma son sus cielos;
estas guerras y asaltos, su victoria,
y es bien todo este mal, cuando a su historia
no encuaderna capítulo de celos.

Amor, en popa voy con mi esperanza,
haciendo espejo tus azules mares;
no trueques en tormenta la bonanza.

No se me niegue puerto en que me ampares,
que si el que el alma ha deseado alcanza,
daré perpetuo asiento a tus altares.
—Tirso de Molina

Gratia plena

Todo en ella encantaba, todo en ella atraía
su mirada, su gesto, su sonrisa, su andar...
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era llena de gracia, como el Avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

Ingenua como el agua, diáfana como el día,
rubia y nevada como Margarita sin par,
el influjo de su alma celeste amanecía...
Era llena de gracia, como el Avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé qué prestigio lejano y singular.
Más que muchas princesas, princesa parecía:
era llena de gracia como el Avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

Yo gocé del privilegio de encontrarla en mi vía
dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar
y cadencias arcanas halló mi poesía.
Era llena de gracia como el Avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

¡Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años fue mía;
pero flores tan bellas nunca pueden durar!
¡Era llena de gracia, como el Avemaría,
y a la Fuente de gracia, de donde procedía,
se volvió... como gota que se vuelve a la mar!
—Amado Nervo

martes, 7 de junio de 2011

Cami posando para Celebración




Pues resulta que hará más de veinte años que Denise y yo producimos una revista para escuela sabática.

La revista se llama Celebración y contiene ideas para programas lo mismo que artículos de interés para los miembros y dirigentes de iglesia.

Nunca había puesto a Camila en una portada. Bueno, la verdad es que nunca había puesto a ningún miembro de la familia en la portada.

Hasta ahora.

Iba a comprar una foto de un servicio por el Internet, cuando se me ocurrió que mejor le tomaba una foto a Cami con esa misma pose.

Le pedí que me acompañara al patio de la casa y lo hizo con gusto. Hasta se puso la ropa que le sugerí. Esa camiseta la compró el año pasado en El Salvador con motivo de la Copa Mundial.

Algunas fotos salieron mejores que otras y después se puso a payasear un poco.

Aquí tienen la original, una con sus payasadas y la portada de la revista.

Estar enamorado

Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida.

Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa.

Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva.

Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba.

Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira.

Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas.

Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira.

Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida.

Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía.

Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida.



Estar enamorado amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma.

Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama.

Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia.

Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas.

Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas.

Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada.

Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta.

Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama.

Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia.

Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa.



Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los días.

Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída.

Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una herrería.

Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas.

Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina.

Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las luces encendidas.

Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia.

Es ignorar en qué consiste la diferencia entre la pena y la alegría.

Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna.

Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita.



Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura.

Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas.

Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas.

Es no saber si son ajenas o son propias las lejanas amarguras.

Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia.

Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche oscura.

Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna.

Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura.

Es empezar a decir siempre, y en adelante no volver a decir nunca.

Y es, además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras.

Francisco Luis Bernárdez