lunes, 12 de noviembre de 2007

Visita a la India

A partir del 97 y hasta el 02, hice varias visitas a la India. Me tocó como la canción aquella de “aviones, trenes y barcos". Aunque era como carretones, a pie y deshuarachado. En esta ocasión, sería en el 2000, me tocó visitar toda la parte sur del continente sudasiático. Las fotos que aparecen después de la narración son tomadas del video --nunca me quedé con una copia del video. Ahora me puede.

Encontré en mi computadora este documento que, evidentemente, va asociado con las fotos del viaje a la India. Tiene fecha marzo 15 del año 2000. El documento se acaba abruptamente y, para hacerle justicia a la historia, así los vamos a dejar.

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Viaje a la India

Tuve la oportunidad durante un par de semanas de andar por auto, tren y avión, por una porción oriental de la India. Donde se mezclaron los olores a diesel, desperdicios humanos, fruta, curry y boñiga. Donde la pobreza ataca a todos los sentidos. Donde la gente se amontona de una manera asombrosa en cuanto lugar puede uno imaginarse. Recorrí más kilómetros por carretera de los que hubiera querido. Comí más curry del que mi estómago está dispuesto a tolerar. Casi un mes de haber retornado y todavía no me he recuperado completamente. Las experiencias humanas siempre son entrañables, aunque los medios sería mejor ponerlos a un lado.

Llegué al aeropuerto de Mumbai después de unas horas en Amsterdam con el conocimiento que pasaría esa noche en uno de los mejores hoteles de la ciudad: El Leela. Lo poco que vi en el breve trayecto del aeropuerto al hotel me indicó que nada había cambiado desde la última vez que visité esta ciudad. Choferes de taxi y culis buscando a quien llevar o qué cargar.

Al día siguiente dormí hasta que me harté y bajé a almorzar. Lo típico indio con arroz blanco y una botella de agua mineral. Por la tarde tomé el vuelo que me llevó a Calcutta y la ciudad del gozo. Algunas personas de la oficina me recogieron y me llevaron en auto al hotel. Ya era de noche así que de la ciudad lo único que pude fue oler y no ver mucho. El olor era a aguas negras, a drenaje abierto, a sudor humano. El aeropuerto está bastante retirado del centro de la ciudad así que tuve la oportunidad de ponerme al día con las intrigas y la política de la organización.

El hotel donde me llevaron no se compara con el Leela. Tampoco el precio. El hotel en Calcutta me costó poco más de cinco dólares. El Leela fueron $175. Conforme el ratón es el garrote. Salimos a cenar por ahí.

Por la mañana vinieron a recogerme a las cuatro de la mañana y retornamos al aeropuerto. Una hora después aterrizamos en Sarchi y nos encontramos con que nadie estaba esperándonos. Mientras bajaban las maletas un tipo de seguridad del estado vino a tomarme información: pasaporte, nombre, etc. Tomamos un taxi. Estábamos por partir cuando otro tipo me pide la misma información. Se la di al otro tipo, le digo. Pero él es del estado, yo soy del país. Así que tuve que mostrarle mi pasaporte, etc. De allí tomamos camino.

Las carreteras en esa parte del país son tan malas como en lo que anduve anteriormente. Para llegar a Sarchi volamos sobre Bangladesh, porque esta región del país está conectada por un cordón umbilical. Estamos aquí en frontera con Myanmar (la antigua Burma) al este, la China al norte y Bangladesh al sur y oeste. Lo que se cultiva es te. Pasamos por grandes cultivos a lo largo y a ambos lados de la carretera. Me informaron que los ingleses desarrollaron las plantaciones que ahora están en manos indias. Es un arbusto pequeño, desprovisto de hojas, pues la cosecha recién terminó.

La gente recibía el día como en el resto del país: en la calle. Las mujeres visten saris y los hombres llevan todos una sábana alrededor del cuerpo con la cabeza cubierta. Grupos de hombre en cuclillas fumando se pueden ver cada tanto tiempo. Bicicletas, carros tirados por bueyes, búfalos, vacas, cabras y gente van por la carretera como si tal cosa. El chofer suena la bocina constantemente pero todos lo ignoran. Me impresiona la falta de temor que tienen a la muerte.

Después de media hora llegamos a Sarchi. Desayunamos y emprendemos el viaje a Isawol, en la provincia de Mizoram. Antes de salir de la ciudad encontramos al Mizo que iba por nosotros al aeropuerto. Le habían dicho que el vuelo llegaba a las dos de la tarde. Así que a las diez de la mañana el iba temprano por nosotros. Hicimos intercambio de maletas y emprendimos el viaje a las montañas entre sembradíos de arroz y fabricas de ladrillos. Las bocinas sin cesar y la gente en la calle como por su casa.

El paisaje y el clima cambia tan pronto iniciamos la subida al monte. Los rostros son orientales en su totalidad y hasta el idioma es distinto. Me maravilla la falta de respeto que la gente le tiene a los automóviles y autobuses. Los niños juegan en unos carros de palos con dos ruedas atrás y una adelante por la misma carretera donde pasamos. La mayoría ni voltean a vernos. No se ven tantos bueyes ni vacas. De tanto en tanto vemos a los carros de los niños cargados de leña o bambú.

Las casas, en su gran mayoría, estan construidas al lado de la carretera contra la falda de la montaña y son de bambú. Es curioso saber que están acostumbrados a vivir sabiendo que un paso en falso y van a dar a tierra cuarenta metros después. A cada quien lo suyo. El viaje dura siete horas. No hay donde parar a comer asi que esperamos hasta llegar a Aizawol. Nos hospedamos en una casa de huéspedes del gobierno donde nos cobran cinco dolares la noche. El cuarto es amplio y frio, sin agua caliente. Por no ser indio me dan un rollo de papel sanitario. Los demás usan agua y la mano. Cenamos y nos vamos a la cama.

El chofer pasa por nosotros al día siguiente –es sábado—y nos lleva a la Adventist Hill, donde están la escuela, el hospital, la iglesia y las oficinas de la asociación. Allí conozco a los dirigentes locales y empezamos a filmar. Prediqué en la iglesia y salimos a almorzar con una pareja de doctores indios. Por la tarde hay reuniones y grupos musicales. Como a las seis salimos a recorrer la ciudad. Es más bien una aldea grande que ha crecido en las faldas de las montañas. A donde quiera que uno vaya es cuesta arriba o cuesta abajo. La gente tiene que estar en excelentes condiciones físicas. Lo cual no se aplica a mi.

Cenamos en la casa del presidente de la asociación. Comida parecida a la china, pero con tremendos chiles, picantes como la muerte. Ellos los comen como si tal cosa. Mordí uno para no quedarme a tras y me di hipo tan pronto sentí lo picante en mi boca. No me lloraron los ojos porque Dios es muy grande.

Al otro día emprendimos el camino de retorno a Sarchi, por la misma carretera. Otras siete horas de viaje. Es para volver loco a cualquiera.

Nos quedamos en un hotel bastante mediocre, con comida muy ídem y al otro día partimos hacia Calcuta y de allí a recorrer carreteras. Lo que continúa son mis experiencias a forma de diario:

Los meses de calor aqui son abril y mayo y el monzoon empieza en junio. Pero este anyo el calor fue espantoso. En mayo vino Mike Ryan a una reunión de la división y --me contó ella misma-- Mrs. Watts le había dicho que esperaba que hiciese mucho calor para que no pensase que vivían en jauja. "Fueron los días mas calurosos de esos dos meses", me dijo sonriendo.

El problema ha sido que no ha llovido mucho después de eso. La gente se queja por falta de agua. El día que llegué llovió toda la noche y la gente me dijo al otro día que era muy bienvenido porque les he traído agua. Desde que llegué ha estado lloviendo casi todos los días.

El hotel es bastante bueno. Parece que antes era un Days Inn o algo por el estilo. Tiene unos jardines que mantienen muy verdes y una piscina bastante amplia --que tan solo he visto desde la ventana de mi cuarto. Televisión con canales locales y CNN y las cosas comunes de un hotel. Cuesta como $20 diarios. No se compara con el Leela, pero tampoco el precio.

La comida es típica India. Muy picante y alguna de no muy buen sabor. El hotel tiene un buffet bastante bueno para el desayuno que cuesta como tres dólares. Cafe, huevos, panes dulces, croissants, jugo, fruta fresca, vainas indias hasta decir basta. Los restaurantes tienen todos un letrero que indica que tienen Veg Non-Veg Food. Les gusta mucho su versión de comida china. Aparte de china e india, no he visto otro restaurante. Me dice Dittu que hay un MacDonalds y KFC pero no los he visto. La comida es muy barata. Sacamos a todo el equipo a comer o desayunar por menos de ocho dólares.

El sábado a las ocho vino Manuel, el chofer, por mi. Recogimos a Dittu y al director de ministerio personal y escuela sabática y su esposa y nos dirigimos hacia el lugar donde serían los bautismos. Te dije que habría bautismos, no es cierto? Paramos en una población como a medio hora de Hosur para que el equipo de video y el chofer desayunaran y se nos unieron como seis personas mas de la conferencia local que partieron con nosotros.

Mientras esperábamos por los desayunantes, Dittu y yo tomamos un refresco y camine entre la gente vendiendo cuanta vaina te imaginas. Le pedí a Dittu que me dijera que era lo que vendían. Vendían cuerdas hechas de la cáscara de coco, frutas y vegetales. Bastantes mangos y yuca, okra, maní y dulces todo mosqueado.

En el autobús escolar de la escuela de Philip venía lleno de gente gran detrás de nosotros. Dejamos la carretera principal y tomamos otra que era tan solo una pintura de asfalto con lugar para solamente un auto. Aqui definitivamente era una zona agrícola. Hombres y mujeres arando y sembrando los campos de arroz. En algunos lugares vi que crecian flores. Me dijeron que casi toda la mercancía va para Bangalore.

Cruzamos un río en un puente muy bajito y estábamos en Ramnagard. Alguna gente ya estaba esperándonos bajo una catedral natural formada por unos seis mangos gigantescos. Hacia un sol lindo pero uno entraba y estaba completamente en la sombra y fresco. El suelo estaba cubierto por tantas hojas de mango que se caminaba como en una alfombra. Aunque llovió toda la noche, la copa de los árboles y las hojas evitaban que estuviese todo enfangado.

La gente estaba sentada en una especie de carpa con franjas anaranjadas y blancas. Parece que a los hindis les gusta mucho el color naranja. Es el color que usan los monjes y los curas. A las mujeres les gusta vestir mucho de ese color. Otro color favorito es el azul oscuro.

Cuando llego el autobús bajaron una carpa de plástico muy grande y lo pusieron en el suelo sobre las hojas para que la gente se sentara. Colocaron la otra carpa detrás de esta y otras gente traían tarimas de palma que ponían sobra la carpa o sobre las hojas. Habría por lo menos 300 personas reunidas. Lo curioso, me dijeron después, es que había una buena proporción de mujeres, niños y hombres. Generalmente es una gran cantidad de mujeres y niños pero muy pocos hombres.

Ya era tarde asi que no hubo escuela sabática. La gente empezó a cantar dirigidos por algunos de los pastores que vinieron con nosotros. Di instrucciones al equipo de video para que filmaran a la gente cantando. Y después pasamos a la plataforma. Varios pastores sintieron la necesidad de hablar y darnos la bienvenida con santo y senya. Tuvieron una ceremonia de bienvenida en que me pusieron, y a todos los que estaban en la plataforma, una dupatta --una especie de shawl en los hombros-- y tomaron fotos. Dittu después me dio el suyo para que lo lleve conmigo a casa.

Para cuando me pare a predicar ya eran las 12:15; predique por unos 15 minutos, con todo y traducción y fui acertado porque después siguieron con la confirmación de los candidatos, etc. Pero antes de eso, me dieron un mensaje que una madre quería que yo dedicase a su hijo de dos meses y le pusiese nombre. Que nombre le iba a poner? Pensé en Elvis, Elton John, Meat Loaf, etc. Termine inspirándome en San Francisco de Asís y le puse Francisco. De ahora en adelante, en las montañas de la india va a ver un niño que se llama Francisco Ragatanala.

La mujer vino al frente y tome al niño, tan pronto empecé a hablar se orinó en mi. Les causo gracia y les conté la historia del hijo de chepe. Mas risas cautelosas. Les gusta ser serios cuando predican y las mujeres se cubren la cabeza para orar.

Después siguieron con la confirmación de los candidatos para bautismos y el pastor Watts y su esposa llegaron. Apartaron a los niños y a algunas mujeres y los pusieron en un circulo para darles de comer. Era mas de la una.

La confirmación tomo un buen tiempo y después me dirigí con Dittu al lugar donde iban a ser los bautismos para ver donde colocar la cámara. El agua del rio estaba turbia y estaba un hombre con un par de los bueyes esos que te he contado dándoles de beber. Un niño de unos 10 años se estaba bañando con jabón unos cuantos pies más allá. Unas mujeres llegaron y empezaron a lavar ropa. Eso es algo que he notado. La gente se ba˜a y lava la ropa con el agua estancada en cualquier lugar. La mayor parte del tiempo el agua se ve completamente turbia y animales toman y se bañan en la misma.

Para las mujeres que se iban a bautizar prepararon una especie de corral con un material similar a la carpa en que habían estado sentados bajo los mangos.

Llegaron los demás y se colocaron para los bautismos. Hacia un sol que picaba y alguien se acerco a mi con una sombrilla. Regrese bajo los mangos para entrevistar al pastor Watts y a algunos otros. Mientras entrevistaba a alguien, escuche que uno del equipo decía "concho, concho". Así que les pregunte que quería decir. Quiere decir poquito. Agarre concho desde entonces y no importa lo que sea, es concho para acá y concho para allá. Piensan que es muy gracioso.

Para cuando terminamos ya habían todos comido. Dittu llevo unos sándwiches y eso comimos el y yo. Antes de irme todos querían tomarse fotos conmigo. Alguien se había llevado mi Biblia al autobús de Philp y la recogimos cuando veníamos de retorno y el autobús retornaba por más gente.

Retornamos a Hosur ya tarde. Murthy el encargado de sonido me dijo que sabe un poquito de español y quería saber que es "dinero". Le dije y dijo, "ah, sí, dinero". Después me dijo: "Que quiere decir 'dinero'..." y continuó en su lenguaje. "No entiendo, ¿qué cosa es?" "Es lo que no sé", me contestó. "Ah, mucho trabajo, poco dinero". Le brillaron los ojos de gusto. "¡Eso, eso!" me dijo. Cuando le dije qué quería decir, todos empezaron a decir: "¡mucho trabajo, poco dinero!"

Fuí temprano a la cama porque el domingo me recogen a las 6 para ir hacia Mysor, como a tres horas de camino...


El lunes pasaron a recogerme como a las nueve y nos dirigimos a Bangalore. Filmamos por aquí y por allí y después fuimos a almorzar a un restaurante chino, que es lo que mas les gusta. Lleve mi cámara para tomar algunas fotos que se me atravesasen.

Después del almuerzo fuimos a un orfanato que esta en las afueras de la ciudad. Parece ser que Mrs. Watts lo empezó cuando ellos vivían aquí hace mas de veinte años. El lugar se llama Sunshine Home. Tienen como 36 niños. La mayoría son niñas. Algunos de los huérfanos están ahora mismo en uno de los colegios adventistas internos.

Empezó a llover en cuanto llegamos y la directora llevo a los niños menores a la sala de su casa. Saco una caja con juguetes y libros y filmamos mientras jugaban. Tienen niños desde 6 hasta 18 años. Los niños menores los envían a otro orfanato en Hosur, cerca de la división. De allí fue que Dittu adopto su hija.

En la India es como lo hicieron los Ferreira. Fueron a la oficina de gobierno y registraron a la niña como si fuera suya. Tenía seis meses de edad. Lo curioso es que se parece a la esposa de Dittu. Precisamente por eso la adoptaron. Cuando la ninya llego al orfanato los llamaron y les dijeron que tenían una niña que era para ellos porque se parecía a su esposa. Ella no pudo tener mas familia por problemas del corazón. Otras seis parejas adoptaron niños del mismo lugar cuando ellos adoptaron a la niña. "¿Le piensas decir algún día?" le pregunté. "Si le digo no me va a creer", me dijo con toda seriedad.

La lluvia seguía y cruzamos un patio con piso de cemento a donde estaban reunidos los niños mas grandes. Alguien los organizo y empezaron a cantar. Para cuando llego la cámara ya era todo un coro en concierto. Los niños se ven contentos en ese lugar, aunque me parece una situación tan triste. 15 niñas duermen en un cuarto, todas en el suelo y otras diez en otro. Los niños tienen su propio cuarto. Se trataban entre ellos como si fueran todos hermanos.

Después me enteré que el que había estado tocando guitarra acompañando al coro se crió en ese orfanato. Acaba de terminar sus estudios universitarios en fisioterapia y esta buscando un lugar para empezar a trabajar. Mientras tanto, regresó a casa, al orfanato, ¡a los 24 años! Me dijeron que tres muchachos de su generación han terminado sus estudios universitarios. Todos hijos del orfanato.

"De aqui se van cuando se casan o cuando encuentran trabajo en otra parte", me dijeron. Como el coro canto cantos cristianos les pregunte si los niños venían de hogares cristianos. "Todos son hindis", me dijeron. Los cristianos y los musulmanes generalmente se encargan de sus niños.

El orfanato se sostiene con ayuda de la unión y con una huerta y lechería. Tienen también una escuela para los primeros grados --aquí usan el sistema inglés, así que le llaman de otra manera. Ya sabes como son esos tipos.

Regresamos a Bangalore ya de noche. El equipo se dedico a filmar mientras Dittu me mostró el mercado de abastos y otros lugares. Le compre unas sandalias a la mumu y otras chucherías. Empezó a llover y retornamos empapados al van. Cenamos en KFC y nos dirigimos a la oficina del crew para terminar nuestra aventura. Los tres muchachos se despidieron con gusto de nosotros y me pidieron que tuviera una oración por ellos. Con toda sinceridad inclinaron la cabeza mientras ore pidiendo la bendición de Dios sobre cada uno. Fue una ocasión muy emocionante porque los tres son Hindis y me pidieron --cristiano que me digo ser-- que orase por ellos.

Cuando sacamos un equipo de video nos cuesta $300 diarios por el camarógrafo y casi otro tanto por la cámara más el equipo de luz y sonido, etc. Tuvimos a estos tres muchachos por 4 días, trabajando hasta tarde y le costó a la división solamente $1000 por todo.


Estoy en Poona. Es curioso, a algunas ciudades les han cambiado el nombre en los últimos dos años y la gente se refiere a ellas con el antiguo y con el nuevo nombre. Bombai ahora es Mombai y Pune ahora es Poona. Pero la gente usa ambos todo el tiempo.

El martes pasaron como a las nueve de la mañana a recogerme. El van estaba lleno de gente que no conocía. Nadie me presento a nadie. Me senté en un asiento disponible y Dittu a mi lado. Otro chofer manejo. Nos llevaron directo al aeropuerto. Dittu se paso todo el tiempo que estuvimos ahí nervioso porque Stanley, el director de comunicación de la conferencia no se aparecía y el tenía un mensaje que darle. Mientras esperábamos, Dittu hablaba por teléfono a la división y a la conferencia y salía a esperarlo.

Llamaron el nombre de nuestro vuelo y cruzamos la sección de seguridad. No he estado en otro país que tenga tantos puntos de seguridad. Cuando entras al aeropuerto tienes que mostrar el boleto y poner tus maletas por rayos x. Cuando llegas al mostrador te revisan de nuevo. Cuando llamas tu vuelo pasas por otros rayos x. Cuando sales del aeropuerto te revisan de nuevo y justo al subir al avión.

En el vuelo, como en el anterior de venida, me preguntaron si quería vege o non-vege.

En Pune, mientras esperábamos las maletas se paro un tipo al lado mío con un hedor en las bisagras que me dolía la nariz. El tipo iba y venía y terminaba parándose al lado mío. Me tuve que mover a otra parte. El aeropuerto es bastante decente, considerando lo que he visto en este país. Al cruzar seguridad --¡otra vez!-- el director del centro de comunicaciones, el pastor Mathews --quien esta en una silla de ruedas por parálisis-- me puso una de esas guirnaldas de jazmín. Huelen riquísimo.

Pune es una ciudad pequeña, en comparación con Bangalore. A la salida del aeropuerto lo que me encontré de nuevo fueron las casuchas de palos y techos de plástico o de palma en la que algunos venden chucherías de comer. Después campo abierto por un buen trecho hasta llegar a la ciudad. El trafico es menos pesado. No faltan, sin embargo, las mopeds y los rickshaws, que es en lo que todos andan de un lado para otro.

Es mas calido que en Bangalore y el tufo de la basura en las calles es mas pesado. Nos dirigimos al centro de la ciudad donde me dejaron en el hotel aurora porque el Holiday Inn no tiene espacio por un par de días. Un cuarto bastante amplio en el primer piso del hotel que es como el sexto piso del edificio.

La calle en la que se encuentra el hotel es una de las calles principales de la ciudad. Hay tiendas a cada lado en las que venden desde corbatas hasta leche en polvo. Es difícil cruzar la calle a pie debido a la cantidad de mopeds estacionadas.

Estuve en mi cuarto hasta las siete cuando vino Dittu y el pastor Wessonth para ir a cenar. Me recogieron en uno de los rickshaws. Estaba empezando a llover y se sentía un poco fresco. Me llamo la atención que Dittu se había puesto una bufanda. Eso fue algo que había notado antes. Por las mañanas, cuando pasaban a recogerme, algunos de ellos llevaban una chamarra o un sweater. También la gente en la calle llevaba bufandas o sweater puesto. Yo sentía calor, ¡y esta gente se ponía sweater! Uno de estos días, cuando regresábamos, Dittu me dijo: "Debes cubrirte, porque se está poniendo fresco". ¡Estaba por lo menos a 70 grados!

Fuimos a un lugar que se llama Oasis, que me dicen es el favorito del pastor Cherian, quien fue presidente de esta división. El pastor Cherian ha estado muy enfermo estos días y ha sido el tema de la conversación desde que llegue. Parece que lo quieren mucho. Otro tema constante ha sido el hecho que Ron Watts sea presidente. Ya te había contado como los Watts estuvieron por acá por 16 años, regresaron a los EU por otros 16 años y ahora retornan. Algunos están molestos porque sienten que Folkenberg les impuso a Watts para el mismo ser reelegido en la próxima sesión de la Conferencia General en Toronto.

De hecho el lunes al medio día, mientras Dittu estaba con el equipo filmando dentro del hospital adventista en Bangalore, se acerco el director de salud y temperancia de la división. Lo primero que me preguntó fue si había en el libro de pólizas de la GC una edad de retiro. Le dije que no tenia idea. Después me dijo que va a escribir a Folkenberg para proponer que como presidente no busque re-elección y que eso sea parte de las pólizas de la GC. Después procedió a decirme que molestos estaban porque Folkenberg estaba jugando política con su división, lo de Watts, etc. A Dittu y le ha causado mucha gracia todo ese cuento. Me ha dicho que no me preocupe, que el hombre ya esta por retirarse y simplemente repite lo que otros dicen.

Llame al mostrador para preguntar si había manera de conectarme para mi e-mail y me dijeron que no se podía. Tome el cordón de teléfono que cargo conmigo para conectarme y me dirigí al mostrador. "Necesito poder comunicarme con mi computadora usando una toma como esto", les dije, mostrándoles el cordón. El muchacho me pregunto si era para mi lap-top y cuando le dije que sí, sacudió la cabeza como te he contado y desapareció a una oficina trasera. Regresó al minuto con una cajita con unos cables pelados. "¿Funciona con esto?" me pregunto. "Sí", le dije, "¿la pueden conectar en mi cuarto?" El muchacho solamente meneó la cabeza como hacen ellos y me quedé pensando: ¿me esta diciendo que sí, o me esta diciendo que no? "Sí pueden", le dije. El tan solo meneó la cabeza de nuevo y entendí que sí podían.

Pero estaba en lo de la cena. Te hubieras molestado conmigo pero pedí un te caliente y un baso con hielo para hacer ice tea. Lo había tomado por la tarde en el hotel pero me dieron un te instantáneo que sabía a rayos. Trajeron un pollo tandoori --horneado--, chapati --o nan-- con mantequilla, cordero en curry y lentejas. Lo mejor de todo fue el chapati y las lentejas. Me llevaron de vuelta al hotel como a las diez.

No habían conectado la cajita en el teléfono y les dije que había pasado. Me dijeron que habían ido a mi cuarto pero que yo no estaba. Fuimos los tres al cuarto y llegó un electricista y colocó la cajita. Wessonth se había quedado abajo y me dijo que el muchacho había sido uno de sus alumnos en el colegio y que me iban a dar un descuento del 20% y me iban a mandar una canasta con frutas. Desde entonces me pude conectar desde mi cuarto.

Por la mañana bajé a desayunar y lo único decente era tomar café con pan tostado. El café aquí no es muy bueno. Es muy aguado y con un sabor como si lo hubieran rebajado con otra cosa.

A las once volvió Dittu por mi y fuimos a almorzar al mismo lugar de la noche anterior. No se por que razón pasamos por el colegio y mientras regresábamos al hotel me di cuenta de la gran cantidad de gente que vive en las calles. Con harapos, con palmas o con plástico hacen una "carpa" y una familia tras otra vive en la acera. Lo que se ve mayormente son niños y mujeres. Algunos están simplemente sentados dentro de su "carpa" mientras que otros están cocinando o lavando alguna cosa.

El drenaje aquí es abierto al lado de las carreteras y algunas de esas gentes usan el agua que corre en esos drenajes para lavar su ropa o sus trastes. No se como viven todavía, con tanta basura y podredumbre; eso sin tener en cuanta la cantidad de vacas, búfalos, cabras y ovejas que andan por toda la ciudad como si fuera campo abierto.

Me entere despues que estas gentes no son "homeless". Se trata de las familias de trabajadores que han venido a trabajar en la construcción de edificios y se traen a sus familias. Como no tienen donde vivir y el patrón no les provee lugar donde estar, las familias no tienen otro recurso que "acampar" en las aceras. Sospecho que algunas de esas familias terminan viviendo para siempre en esos campamentos. De tanto en tanto puedo ver cuadras enteras con esas "carpas". Regresando mas tarde, en otra ocasión, comprobé que los maridos llegan por las tardes con el sueldo para "cenar".

Retorne al hotel y pase la tarde tratando de hacer que la computadora se comunicara con el fax del hotel para imprimir un documento. Tarde casi dos horas para hacerlo funcionar. Pero funcionar. Después lleve mi computadora a un negocio de DTP al otro lado de la calle para ver si ellos podían imprimirlo.

Una india joven me atendió y cuando le dije que quería me dijo: "No podemos". "Ni has visto lo que es", le dije. "No tenemos forma de conectar esa computadora con el printer", me dijo cuando vio mi mac. "Pero te puedo dar un diskette", le dije. "No se va a poder", me dijo de nuevo. "Por que no se va a poder? Que programa usan?" "Word", me dijo. Lo guarde como text y ella lo pudo imprimir. Después estuve unos minutos con la dueña enseñándole como funciona la mac y como funciona quarkxpress. Han estado en negocio como 10 años y la muchacha es la que hace el DTP hace 3 años. Me cobraron 50 rupees por 5 páginas.

Como el hotel esta en una calle principal, tan solo pongo pie en la calle llegan los pordioseros a pedirme que les de una limosna. Mantengo a la mano unas monedas de uno o dos rupees para darles. Me dan pena, sobre todo las niñas que andan harapientas y sucias y no puedo dejar de pensar que no querría que Camila estuviese alguna vez en tal condición.

Fui a una tienda al otro lado de la calle que venden CD. Estuve viendo y escuchando música de Ravi Shankar, en que enseñó a George Harrison a tocar Sitar para quizás usar en el video que vamos a hacer para el informe de la división. El muchacho que me atendió estaba mas interesado en hablar de la copa mundial que venderme CDs.

A las ocho vino Dittu y Wessonth por mi en otro rickshaw. Tomaron carrera por las calles de Pune entre rickshaws, pitonazos, vacas y mopeds. Llovía ligeramente. El chofer tomo otras calles que se alejaban de lo que había visto. "¿A donde vamos?" pregunte. "A cenar a casa de Wessonth", me dijo Dittu. Mientras hablaban de la división, de Cherian y de comida, se oscurecía por donde íbamos. Unos 80 búfalos estabam bajo un techo de cemento y el tufo era horroroso. "¿Por acá vives?" le pregunté. "No, vamos a buscar te para que compres". Y seguimos carrereando hasta que llegamos a un lugar donde vendían al por mayor. Compré lo que ellos me dijeron era el mejor te de la India. Vamos a ver.

La casa de Wessonth parece que pertenece a la familia y su hermano vive allí. Es un apartamento de dos cuartos en el segundo piso de un edificio de como 5 pisos. Es una zona muy ordinaria, lo mismo que el edificio y el apartamento. Según ellos tiene un valor de $40,000. Me pareció un precio muy elevado y se lo dije. Dittu me dio una explicación muy circunvolucionada de por que si era el precio del apartamento. El lugar es de lo más humilde, con paredes que alguna vez fueron blanca y ahora están con churre por todos lados; piso de mosaico y "muebles" cubiertos con sabanas.

Varias gentes entraron y me saludaron. A Dittu le encanta presentarme con todos como el "director asociado de la Conferencia General". Como te has de imaginar, todos tienen algún pariente en Washington. Dittu mismo tiene una hermana que vive en Hyattsville. Cuando estábamos en Bangalore me contó como cuando quiso venir a la GC en Indianapolis no le daban visa precisamente por eso. "Muchos adventistas se han ido a los EU después de que les hemos dado visa de turista y nunca han regresado", me dijo fue la razón que le dio el cónsul.

La cena estuvo rica: cordero en curry --picante como ningún otro--, arroz blanco, chapati de harina integral con mantequilla y lentejas. El hermano de Wessonth fue el anfitrión, su esposa la cocinera. Tan pronto bajaba mi plato un poco me echaban más comida. Estaba enchilado que me ardía hasta el chicaspatas. Después sacaron mangos y estaban pequeños pero dulcísimos. "Son los últimos mangos buenos de la temporada", no se cansaba Dittu de decir. Me comí como cinco. Después tomamos te mientras conversábamos en la "sala".

Retorné al hotel en otro rickshaw con Dittu y ¡a la camita, a la camita!

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